FACHADAS

La rehabilitación de fachadas es una necesidad periódica para la gran mayoría de nuestros inmuebles y existen diferentes soluciones en función del tipo de acabado con que cuente la misma, las necesidad de dotar al edificio de mejoras en el aislamiento térmico y/o acústico, los condicionantes estéticos establecidos por la normativa municipal o por el gusto particular de la propiedad, etc.   

En Madrid capital, la mayoría de los edificios con una cierta antigüedad presentan fachadas de revoco  de cal tradicional, que se presenta en diferentes acabados, fratasado o liso, con o sin despieces, en un solo color o combinando dos colores haciendo una serie de dibujados que se denomina esgrafiado, con o sin molduras u otros elementos ornamentales, etc.  También nos encontramos fachadas de ladrillo visto, que dependiendo de su antigüedad cuentan con diferentes tipos de ladrillos que se diferencian por su formato, color, etc.,   y en edificios más actuales es habitual encontrar acabados tipo monocapa, aplacados, fachadas ventiladas, etc.

Es conveniente llevar a cabo un estudio previo para determinar si las deficiencias que nos podemos encontrar en una fachada se deben a un deterioro causado por el propio envejecimiento de los materiales y el efecto de los agentes atmosféricos, o si existen patologías ocultas que puedan estar provocando los daños existentes. Así mismo, habrá que llevar a cabo un análisis del tipo de acabado y el resultado final que se pretende, para determinar la solución constructiva que mejor se adecue a los materiales existentes, los condicionantes estéticos y/o económicos, etc.

En las intervenciones en fachada es frecuente que haya que acometer también reparaciones en cerrajerías de balcones y/o miradores, aleros, etc.

 

CUBIERTAS

Las cubiertas de los edificios constituyen un elemento muy sensible por su continua exposición a agentes externos, como las inclemencias climáticas y el uso al que se ven sometidas. Es muy importante llevar a cabo las reparaciones de goteras, humedades, desperfectos, tejas rotas, canalones o limas sucias o atascadas, etc., para garantizar la correcta estanqueidad de la cubierta.

Las cubiertas pueden ser planas, o inclinadas. Dentro de estas últimas, la más habitual es la de teja que, según su material y/o forma, puede ser cerámica, de hormigón, etc., y curva, plana o mixta. También existen cubiertas de otros materiales como pizarra, zinc, etc. En las cubiertas planas o azoteas, dependiendo de si son transitables o no, podemos encontrarlas acabadas con solado cerámico, con tela asfáltica autoprotegida, con grava, etc.

Es importante tener en cuenta las características de cada cubierta a la hora de afrontar una reparación de la misma, y verificar que la estructura portante se encuentra en buen estado. Es aconsejable aprovechar las obras de rehabilitación de cubiertas para dotarlas de un aislamiento térmico y mejorar su estanqueidad con la colocación de placas impermeabilizantes, u otro sistema de impermeabilización bajo el acabado exterior.

 

ESTRUCTURA

Las patologías y deficiencias en los elementos estructurales es seguramente el tema más delicado a la hora de intervenir en un edificio, ya que de su estado depende la seguridad constructiva del mismo, y supone normalmente una de las partidas más costosas.

Es muy importante detectar los daños y subsanar su origen, e identificar todos los elementos que puedan estar afectados para que la intervención sea efectiva. En edificios antiguos es frecuente encontrarse estructuras de madera que, con la presencia prolongada de humedad, sufre procesos de pudrición y/o ataque de xilófagos, que merman considerablemente su capacidad resistente. También es habitual descubrir estructuras de perfilería metálica atacadas por la corrosión, defectos en la ejecución de apoyos, elementos mal dimensionados, muros de carga agrietados, etc. En todos los casos, una vez estudiados los daños, hay que tener claro el objetivo técnico que se pretende, sopesar la repercusión de la intervención, y  considerar la factibilidad de aplicación de la técnica elegida, para que la intervención llegue a buen fin. Además de todo esto, hay que contar con la singularidad de cada caso, que muchas veces requiere soluciones a la carta, y saber combinar tanto materiales y técnicas tradicionales, como soluciones y medios actuales.

 

PATIOS Y MEDIANERAS

La rehabilitación de patios y medianeras coincide en muchos aspectos con la de fachadas, con la particularidad que, al carecer normalmente de una protección de tipo estético, es más fácil adoptar soluciones que mejoren el aislamiento térmico/acústico. Es ya bastante habitual la colocación de un aislamiento exterior, que resulta muy eficiente desde el punto de vista térmico, a base de placas aislantes fijadas mecánicamente al muro, revestidas de un mortero armado y acabadas con un revestimiento decorativo. Se puede optar también por soluciones más tradicionales como revocos de mortero bastardo, enfoscados, morteros monocapa, etc., acorde con la antigüedad y características del edificio.

En la intervención en patios y medianeras pueden aparecer afecciones de tipo estructural en los muros que, frecuentemente en edificios antiguos, están formados por entramado de madera y ladrillo, o encontrase con la necesidad de actualizar o reparar las instalaciones que discurren por el mismo como abastecimiento de agua, saneamiento, telecomunicación, etc.

 

ZONAS COMUNES

Los portales y escaleras de los edificios, junto con otras zonas comunes, conforman la parte más visible de los mismos y sirven como tarjeta de presentación. Son las zonas que más sufren por el continuo paso de personas, enseres, etc., y en muchos casos han sido maltratadas a lo largo de los años con la incorporación de nuevos elementos e instalaciones que se han hecho sin tener en cuenta unos mínimos parámetros estéticos. Así es frecuente encontrarse con armarios de contadores eléctricos, acometidas, cuartos de basuras, canalizaciones de telecomunicación o eléctricas, conductos de gas, y otros añadidos, que van mermando el atractivo del espacio más representativo de nuestra finca.

Es importante buscar, dentro de las posibilidades que nos da cada espacio, algún componente  que le dé una personalidad a nuestro portal o escalera, y que muchas veces se encuentra en la recuperación de elementos originales que quedaron escondidos sobre falsos techos, bajo nuevas baldosas, etc. También se puede optar por utilizar materiales característicos de la época de la que data el edificio como suelos hidráulicos, mármol y pizarra, molduras decorativas, etc., e intentar reubicar, ordenar e integrar en la estética del conjunto, esos elementos añadidos, pero necesarios.